¿Cómo se produce?
Las principales factores que pueden influir en la aparición de una uña incarnata son las uñas mal cortadas y el uso decalzado demasiado ajustado y con la punta estrecha.
El aumento de presión sobre la uña puede hacer que esta se curve hacia abajo y una parte de ella se abra paso en el surco periungular, el surco que rodea la uña o sobre el que recaen sus bordes laterales. Recortar las uñas dándoles forma redondeada y no recta, tener las uñas gruesas, tener dificultades para cortarlas o bien hurgar en ellas o arrancar los bodes son situaciones que facilitan la formación de una uña incarnata.
Los dedos de los pies demasiado largos, deformes por artrosis u otras causas, del mismo modo que las uñas con malformaciones en su estructura, como uñas arqueadas, en voluta o abarquilladas, también son factores de riesgo para que se dé una onicocriptosis, así como la presencia de una exóstosis subungueal, una protrusión de hueso en la falange distal del primer dedo del pie que presione la uña por debajo.
Otros factores predisponentes de una uña incarnata son el exceso de sudoración y la falta de transpiración de los pies, el abuso de agua caliente, los traumatismos sobre la uña, las infecciones ungulares por hongos (onicomicosis), los rodetes periungulares sobresalientes, el exceso de peso o las alteraciones de la marcha.
Síntomas
La uña incarnata se da sobre todo en el primer dedo del pie. Cuando la espícula ungular se clava en la carne se produce una lesión que provoca enrojecimiento y dolor a lo largo del borde del pie.
La uña incarnata se da sobre todo en el primer dedo del pie. Cuando la espícula ungular se clava en la carne se produce una lesión que provoca enrojecimiento y dolor a lo largo del borde del pie.
La onicocriptosis tiene diversos grados de afectación, a saber:
Grado I, en el que solamente se produce inflamación, enrojecimiento y dolor.Grado II, cuando se produce una infección, generalmente causada por los gérmenes que habitan sobre la superficie cutánea, de manera que en la herida se acumula pus, aumenta el dolor y la piel a tensión puede rasgarse y permitir la supuración del absceso.
Grado III, en el que se crea un tejido de granulación en el borde de la uña por una inflamación crónica, formándose un tejido hipertrófico periungular.
Siempre es una infección localizada, nunca llega a ser tan grave como para tener repercusión en el resto del organismo.
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