martes, 29 de septiembre de 2015

Anemia Aplásica

¿Qué es?
Las células requieren del aporte de oxígeno para su correcto funcionamiento. Los encargados de llevar oxígeno a los tejidos son los hematíes, también llamados eritrocitos o glóbulos rojos. Los hematíes se forman en la médula ósea; cuando se produce un descenso del tejido hematopoyético, que es el que da lugar a las diferentes células sanguíneas, entre ellos los hematíes, y no existe ningún tumor, fibrosis u otro tipo de proceso que ocupe el espacio de la médula ósea, se habla de un proceso de aplasia, es decir, de una falta de producción de las células precursoras que dan lugar a los hematíes, los leucocitos y las plaquetas.
Cómo se produce
Cuando el tejido hematopoyético de la médula ósea desaparece, el espacio que queda dentro del entramado óseo es sustituido por tejido graso.
Dentro de los diferentes tipos de anemias aplásicas se diferencian las congénitas de las adquiridas. Dentro de las causas de anemia aplásica congénita destacan:
anemia de Fanconi, una enfermedad hereditaria autosómica recesiva que además de anemia se presenta con malformaciones cutáneas y óseas; puede llegar a degenerar en una leucemia.
disqueratosis congénita, una enfermedad hereditaria ligada al cromosoma X que asocia aplasia medular y lesiones cutáneas.
Síndrome de Diamond Blackfan, una aplasia selectiva congénita que solamente afecta a las células de la línea roja, los hematíes, respetando la línea blanca (leucocitos) y la plaquetaria.
Dentro de las causas adquiridas destacan:
fármacos como el cloramfenicol, las sulfamidas, las tiacidas, las sales de oro o la tolbutamida.
tóxicos como el benceno, el tolueno, el DDT o el cloruro cálcico
virus como el de la hepatitis C, el togavirus, el VIH, los herpes virus o el parvovirus B-19
eritroblastopenia selectiva adquirida, en un 50% de los casos asociada a un tumor del timo.
De todos modos, cabe decir que un 50% de las anemias aplásicas adquiridas son de origen desconocido.
Síntomas
Los síntomas de la anemia aplásica son los clásicos de un síndrome anémico, a saber, palidez de piel y mucosas, astenia, disnea, palpitaciones, cefalea, falta de concentración, irritabilidad, insomnio o descenso de la libido, consecuencias todas ellas de la mala oxigenación de los tejidos. Dichos síntomas se toleran de mejor o peor modo en función de la velocidad de instauración de la aplasia medular, en general más lenta en los casos de las anemias aplásicas adquiridas.
Asimismo, debido a los fallos en las otras líneas celulares, la de los leucocitos o glóbulos blancos y la de las plaquetas, el paciente suele padecer infecciones de repetición y procesos hemorrágicos.

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