martes, 29 de septiembre de 2015

Artritis reumatoide

¿Qué es?
Es una enfermedad articular inflamatoria, crónica y que se presenta de forma simétrica.
Tiene una prevalencia del 1% en la población adulta y predomina en mujeres con una proporción de 3:1 en relación con el varón. La edad de inicio más frecuente es entre los 40 y los 60 años.
Cómo se produce
Se trata de una enfermedad inflamatoria que aparece en individuos predispuestos genéticamente, en los que existe un factor desencadenante causante de la reacción inflamatoria. Estos factores no son del todo conocidos, pero podría tratarse de agentes infecciosos, víricos o bacterianos. Éstos causarían en el enfermo una respuesta inmune provocando el proceso inflamatorio posterior.
Sintomatología
El inicio del cuadro es insidioso. La forma más frecuente de aparición es la artritis simétrica en muñecas, manos, pies y rodillas con una evolución lentamente progresiva. En otros casos la artritis afecta a una sola articulación.
Inicialmente, la artritis se traduce como dolor de las articulaciones, que puede ser desde una pequeña molestia hasta un dolor intenso y persistente que aumenta con la movilidad. Aparece aumento de calor sin enrojecimiento de la articulación y de forma característica aparece la rigidez matutina, en forma de entumecimiento de las manos al levantarse por las mañanas y que puede durar más de 1 hora.
La afectación es simétrica, crónica con tendencia a al deformación como consecuencia de la destrucción del cartílago y del hueso. Las deformidades más características en las manos son la desviación cubital y la flexión de las articulaciones interfalángicas de los dedos ("dedos en cuello de cisne").
Puede afectarse la articulación temporomandibular y la columna cervical como único segmento vertebral.
Es una enfermedad predominantemente articular, pero existen síntomas extraarticulares como el cansancio y la anorexia predominantemente.
En la piel pueden encontrarse los nódulos reumatoideos, que son abultamientos de la piel que suelen aparecer en zonas de roce como tobillo, rodilla, dorso de los dedos y tibia, entre otros. Suelen ser indoloros y desaparecen de forma espontánea o con el tratamiento. Aparecen lentamente y alcanzan un tamaño variable de hasta varios centímetros de diámetro.
Otras manifestaciones extraarticulares, son: vasculitis, afectación pleuropulmonar (pleuritis, pericarditis, miocarditis), alteraciones oculares (escleritis, epiescleritis), neurológicas (atrapamiento nervioso, compresión cervical), óseas (osteoporosis) y hematológicas en forma de anemias.

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