sábado, 19 de septiembre de 2015

Eritrodermia

¿A qué es debida?
Se ha estimado que casi una tercera parte de las eritrodermias son de causa desconocida. Otra tercera parte puede venir causada por reacciones a medicamentos. El tercio restante está causado por una variada lista de enfermedades como los linfomas y leucemias, la psoriasis, la dermatitis seborreica, la dermatitis alérgica de contacto, o la dermatitis atópica.
En la eritrodermia ocurre una pérdida de calor por el exceso de circulación sanguínea en la piel. Esto hace que el corazón deba trabajar más, y puede llegar a fallar si el paciente es una persona débil o mayor. Es una situación similar a la del paciente con quemaduras graves. Se pierde temperatura y proteínas porque el metabolismo basal se acelera. Al perderse proteínas, en especial la albúmina de la sangre, el paciente sufre una mala regulación de su balance de líquidos, y puede morir deshidratado.
eritrodermia-enfermedad de la piel
¿Cómo se diagnostica?
Ante una eritrodermia, debe investigarse la presencia de una dermatosis previa, como la psoriasis o la dermatitis atópica. También hay que interrogar al paciente o su familia sobre el consumo de nuevos medicamentos o drogas. En general, es necesario un estudio de una o varias biopsias de la piel. Además, en muchos casos, es necesario realizar pruebas en sangre o biopsia de los ganglios. 
 
¿Qué pronóstico tiene?
Una eritrodermia grave puede acarrear una mortalidad de casi un 50 %, ya sea por la enfermedad de la piel en sí misma o por las complicaciones subsiguientes, como infecciones, hipotermia o deshidratación. 
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento debe ir dirigido a la enfermedad causante en caso de conocerla. Por ejemplo, una psoriasis o una dermatitis atópica pueden ser tratadas con diferentes medicamentos antiinflamatorios o inmunosupresores, o un linfoma puede tratarse con radioterapia o quimioterapia. Si existe la sospecha de un medicamento desencadenante, debe retirarse de inmediato.
Sin embargo, el paciente eritrodérmico debe seguir un tratamiento común independiente de la causa que subyace a la enfermedad. Debe atenderse al trastorno de la regulación térmica y la pérdida de líquidos con un adecuado manejo de la temperatura y sueroterapia. Hay que controlar el picor y la fiebre, y asegurar una correcta nutrición para compensar la pérdida de proteínas. El paciente debe recibir curas con compresas húmedas, corticoides, antibióticos en caso de sobreinfección, y antihistamínicos para controlar el picor. En la mayoría de los casos estos cuidados requerirán de un ingreso hospitalario, y en los más graves este ingreso debe llevarse a cabo en una unidad de cuidados intensivos.

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