¿Cómo se produce?
En la base del calcáneo y a causa de una presión excesiva y continua ejercida sobre el hueso, el tejido óseo se inflama de manera crónica y se produce una formación anómala que suele tener forma de gancho, de púa, como el que tienen algunas aves gallináceas en la parte inferior y trasera de sus patas; de ahí el nombre de espolón.
A cada paso que se realiza los talones tienen que soportar todo el peso del cuerpo y con la marcha esta carga puede llegar a alcanzar 20 veces el peso corporal. La carga repetida del movimiento de la marcha se atenúa gracias al cojinete de grasa que hay en el talón y sobre el que se asienta el hueso calcáneo, y a la fascia plantar, una capa fibrosa que recorre la superficie de la planta del pie desde el talón hasta los dedos. Si se realiza un presión continua de la musculatura sobre estas estructuras plantares el hueso puede llegar a dañar la fascia plantar, produciendo una herida, ante la cual el hueso reaccionará como si se tratase de una fractura, produciendo tejido de inflamación que posteriormente se calcificará, formándose el espolón óseo calcáneo.
En un tercio de los casos el espolón y la consecuente inflamación del fascia plantar, la fascitis plantar, afecta a ambos pies. Suele ser frecuente en personas entre los 40 y los 60 años. La obesidad, las profesiones que conllevan caminar mucho o estar mucho tiempo de pie y los pies planos o cavos son factores de riesgo para la aparición del espolón calcáneo. También se relaciona su aparición con los traumatismos o el uso de calzado inadecuado con escaso soporte para el arco de la planta del pie.
Síntomas
Los síntomas del espolón calcáneo serán los derivados de la presión y lesión que se ejerce sobre la fascia plantar. Se produce un dolor intenso, en forma de pinchazos, en la zona del talón (lo que se denomina una talalgia). El dolor mejora con el reposo pero reaparece al ponerse de nuevo en movimiento, por eso es un dolor que inicialmente suele dejar descansar pero que se nota sobre todo al ponerse en pie al levantarse. El dolor empeora con la marcha, especialmente al andar sobre un terreno duro que ejerza más resistencia a la marcha.
A cada paso que se realiza los talones tienen que soportar todo el peso del cuerpo y con la marcha esta carga puede llegar a alcanzar 20 veces el peso corporal. La carga repetida del movimiento de la marcha se atenúa gracias al cojinete de grasa que hay en el talón y sobre el que se asienta el hueso calcáneo, y a la fascia plantar, una capa fibrosa que recorre la superficie de la planta del pie desde el talón hasta los dedos. Si se realiza un presión continua de la musculatura sobre estas estructuras plantares el hueso puede llegar a dañar la fascia plantar, produciendo una herida, ante la cual el hueso reaccionará como si se tratase de una fractura, produciendo tejido de inflamación que posteriormente se calcificará, formándose el espolón óseo calcáneo.
En un tercio de los casos el espolón y la consecuente inflamación del fascia plantar, la fascitis plantar, afecta a ambos pies. Suele ser frecuente en personas entre los 40 y los 60 años. La obesidad, las profesiones que conllevan caminar mucho o estar mucho tiempo de pie y los pies planos o cavos son factores de riesgo para la aparición del espolón calcáneo. También se relaciona su aparición con los traumatismos o el uso de calzado inadecuado con escaso soporte para el arco de la planta del pie.
Los síntomas del espolón calcáneo serán los derivados de la presión y lesión que se ejerce sobre la fascia plantar. Se produce un dolor intenso, en forma de pinchazos, en la zona del talón (lo que se denomina una talalgia). El dolor mejora con el reposo pero reaparece al ponerse de nuevo en movimiento, por eso es un dolor que inicialmente suele dejar descansar pero que se nota sobre todo al ponerse en pie al levantarse. El dolor empeora con la marcha, especialmente al andar sobre un terreno duro que ejerza más resistencia a la marcha.
Diagnóstico
El diagnóstico se basará en la descripción del dolor que haga el paciente. Con una simple radiografía de perfil del pie se puede apreciar la presencia del espolón calcáneo. Por lo general no se requiere realizar ninguna otra prueba complementaria.
Es importante realizar el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Ledderhose, una alteración poco frecuente del tejido conectivo que afecta a la fascia plantar en su totalidad, haciendo que esta se retraiga y causando deformación y dolor.
Es importante realizar el diagnóstico diferencial con la enfermedad de Ledderhose, una alteración poco frecuente del tejido conectivo que afecta a la fascia plantar en su totalidad, haciendo que esta se retraiga y causando deformación y dolor.
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