Generalmente es un problema benigno y que se suele resolver aunque puede tener una larga evolución y producir limitación en la calidad de vida del paciente debido a las molestias ocasionadas para la actividad física diaria.
Síntomas y diagnóstico
El síntoma más habitual es el dolor localizado en la planta del pie, en la zona del talón y que suele ser más notable cuando se inicia la marcha (al levantarnos o tras un periodo de inactividad), con la deambulación prolongada y mejora con el reposo.
El diagnóstico es relativamente sencillo ya que suele ser suficiente la historia clínica, con el interrogatorio al paciente sobre los síntomas y la exploración física de la zona, apareciendo dolor sobre todo en la dorsiflexión forzada del pie y los dedos.
No son necesarias pruebas radiológicas, excepto en determinados casos. La ecografía puede ser útil para detectar el engrosamiento de la fascia plantar por la inflamación
Es importante el diagnóstico precoz ya que los resultados del tratamiento serán más favorables.
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