¿Cómo se produce?
El latigazo cervical suele producirse cuando las personas que viajan en un vehículo sufren una contusión lateral o más frecuentemente posterior. Al sufrirla, el cuello se ve sometido a un movimiento de aceleración o flexión seguido de un segundo movimiento contrario de desaceleración o extensión. Cuando estos dos movimientos se producen bruscamente y a gran velocidad, la musculatura cervical, que no está preparada para ellos, se contrae bruscamente y arrastra consigo a la columna cervical, lo cual puede causar daños de diferentes grados de severidad.
Síntomas
En ocasiones, en función de la fuerza del impacto y de si ha habido o no un traumatismo craneoencefálico asociado, puede aparecer confusión, desorientación temporoespacial transitoria o cefalea de mayor o menor intensidad. Asimismo, puede darse un cuadro vertiginoso asociado.
La contractura de la musculatura paravertebral hace que el movimiento del cuello se vea limitado, tanto en la flexoextensión como en la rotación, y el dolor puede aumentar al intentar hacer estos movimientos, sobre todo durante los primeros días tras el latigazo cervical.
En latigazos cervicales por impactos muy fuertes puede llegar a producirse una hernia del disco cervical que, tras solventar el problema agudo, precisará del seguimiento y probable tratamiento por parte del traumatólogo o el neurocirujano.
En función de la afectación que se produzca, el latigazo cervical se puede clasificar en:
- Grado I: se aprecian síntomas relacionados con la contusión sin contractura ni afectación neurológica.
- Grado II: limitación de la movilidad de la columna cervical sin afectación neurológica.
- Grado III: se observa afectación neurológica asociada.
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