martes, 29 de septiembre de 2015

Tricomoniasis

Enfermedades por aparatos. Enfermedades de transmisión sexual. Tricomoniasis
La tricomoniasis es una infección de transmisión sexual producida por el parásito trichomona vaginalis. Es la infección de transmisión sexual no vírica más frecuente y produce aproximadamente el 25% de las vaginitis. Como todas las enfermedades contraídas por las relaciones sexuales no es infrecuente que pueda asociarse a la presencia de otros microorganismos que también se adquieren por la misma vía.
Es un parásito muy frágil y que no puede vivir fuera de su huésped, por tanto no puede transmitirse ni en piscinas ni en baños públicos. Tampoco puede sobrevivir en la boca ni el recto y su contagio por tanto es por contacto del pene con la vagina o bien en las relaciones homosexuales femeninas en el contacto vulva con vulva. Muy raramente podría transmitirse a través de toallas o paños húmedos.
El periodo de incubación de la infección varía entre 7 y 21 días. La infección tiene dos fases diferenciadas, en la primera el parásito se adhiere a la mucosa vaginal y la coloniza. En la segunda ejerce su poder de producir enfermedad.  La primera fase puede tener una duración variable por lo que la mujer puede no enterarse de que tiene una tricomoniasis y no sufrir ningún tipo de síntoma. Cuando se produce la segunda fase los síntomas son molestos. El parásito afecta a la vagina, la uretra y la vejiga de la orina. 

Síntomas
Los síntomas son distintos en hombres y en mujeres. Los hombres suelen estar asintomáticos y la infección puede desaparecer espontáneamente en unas semanas. En otras ocasiones pueden presentar:
  • Ardor después de orinar o eyacular
  • Picor en la uretra
  • Ligera secreción en la uretra
En las mujeres los síntomas suelen ser:
  • Prurito bulbar y vaginal intenso
  • Aumento del flujo vaginal que suele ser de color verdoso o amarillo-grisáceo y con mal olor
  • Dolor al orinar
  • Dolor con las relaciones sexuales.
Las molestias suelen empeorar con la menstruación y mejorar algo antes de ella. A la exploración la vulva tiene un aspecto normal o bien está algo enrojecida. Cuando el médico introduce un espéculo para ver el interior de la vagina pueden apreciarse pequeñas ronchas rojas o úlceras, tanto en las paredes vaginales como en el cuello de la matriz así como un flujo característico que le orientará al diagnóstico.

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