lunes, 14 de septiembre de 2015

Bradiarritmias

¿Qué es?
El corazón late a ritmo normal a una frecuencia de entre 60 y 100 latidos por minuto (lpm). En función del tamaño del corazón puede variar el rango de normalidad de la frecuencia cardíaca, de manera que corazones de mayor tamaño pueden funcionar a frecuencias de 50-90 lpm y ser normales. Cuando se produce un descenso de la frecuencia cardíaca por debajo de 50-60 lpm se dice que la persona padece una bradiarritmia o bradicardia, es decir, un ritmo más lento del adecuado para permitir que el bombeo de la sangre asegure la correcta perfusión y oxigenación de los tejidos del organismo.
¿Cómo se produce?
El impulso eléctrico que permite que las fibras musculares del corazón se contraigan y relajen y bombeen la sangre a través de sus cavidades se transmite a través de unas fibras nerviosas inseridas en el músculo cardíaco. La corriente eléctrica se origina en una estructura llamada nódulo sinusal que se ubica en la pared superior de la aurícula derecha. Desde ahí el impulso eléctrico se transmite hasta el nódulo auriculoventricular, localizado entre los dos ventrículos, que modula el impulso recibido. La corriente eléctrica se trasmite desde él a través del haz de His, que a su vez se divide en dos ramas, izquierda y derecha, y de ellas surgen el resto de fibras que forman una red llamada de Purkinje y mediante la cual se transmite el impulso al resto de las fibras miocárdicas contráctiles.
En función del lugar en el cual se halle la alteración la bradiarritmia puede ser de diferentes tipos, cosa que implica diferentes síntomas, alteraciones en las pruebas complementarias, tratamientos y pronósticos.
La función anómala del nódulo sinusal puede responder a diferentes causas, como por ejemplo isquemia del tejido cardíaco secundaria a un infarto, enfermedades sistémicas o enfermedades que infiltren el tejido cardíaco como la amiloidosis. Sin embargo, cabe decir que la mayoría de las veces la causa es desconocida. El nódulo sinusal puede determinar un ritmo cardíaco inferior al normal de por sí o puede haber un bloqueo de la conducción entre éste y el nódulo auriculoventricular. Dicho bloqueo puede ser de diferentes grados en función de la gravedad de la interrupción de la conducción eléctrica.
La disfunción que cause la bradiarritmia puede hallarse también en el nódulo auriculoventricular, en el haz de His, en sus ramificaciones o en al red de Purkinje. Cuanto más distal sea el lugar donde se encuentre el fallo de la conducción, peor será el pronóstico y menos las opciones de tratamiento. El bloqueo del nódulo auriculoventricular puede ser debido también a una isquemia tras un infarto, a ciertas infecciones,  fármacos como la digoxina o los betabloquantes, tumores cardíacos o enfermedades que infiltren el miocardio. Existen alteraciones congénitas de esta estructura, pero la causa más frecuente en el adulto es la degeneración del nódulo o de la red de transmisión del impulso eléctrico.
Existen diferentes grados de bloqueo auriculoventricular con diferentes repercusiones en el electrocardiograma. La forma más extrema es la disociación auriculoventricular, en la cual las aurículas y los ventrículos se rigen por dos marcapasos diferentes.
Enfermedades por aparatos. Cardiovascular. Alteraciones del ritmo cardiaco. Bradiarritmias
Síntomas
Los síntomas que produce una bradiarritmia son secundarios a la falta de eficacia del bombeo de la sangre, que se produce a un ritmo inferior al normal. Los pacientes suelen referir mareos, cuadros de síncope (en ocasiones sin llegar a desmayarse), cansancio y debilidad muscular.
Los pacientes no suelen explicar dolor en el pecho ni son conscientes de la alteración del ritmo cardíaco, a diferencia de las palpitaciones que perciben en el caso de las taquiarritmias. Sin embargo, ante estímulos que deberían acelerar el ritmo cardíaco, como la actividad física o la fiebre, los pacientes notan la ausencia de la aceleración del ritmo cardíaco.
En casos de bradiarritmia severa puede llegarse a dar una parada cardíaca.

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