martes, 29 de septiembre de 2015

Enfermedad de Chagas

La enfermedad de Chagas es una enfermedad parasitaria tropical propia del continente americano que está causada por un protozoo llamado Trypanosoma cruzi, un parásito emparentado con otros como los que causan la enfermedad del sueño en África (tripanosomiasis africana) o la leishmaniosis.


Su nombre
La enfermedad que causa este protozoo se denomina tripanosomiasis americana o bien enfermedad de Chagas en honor del médico brasileño Carlos Ribeiro Justiniano Chagas, que la describió en el año 1909.
Se trata de una enfermedad que es endémica en gran parte de Suramérica pero que también se ha extendido a Centroamérica y América del Norte, así como al continente europeo debido a los flujos migratorios de las personas de estas zonas.
Enfermedad Chagas
¿Cómo se produce?
La enfermedad de Chagas está causada por un protozoo, el Trypanosoma cruzi, que es transmitido al hombre por la picadura de varios tipos de insectos que se alimentan de sangre. El principal vector transmisor del Trypanosoma cruzi es una especie de chinche que habita en América del Sur y se denomina vichunca.
El reservorio natural de este protozoo son animales marsupiales, roedores, primates y murciélagos. Al ser picados los insectos absorben el protozoo con la sangre y pueden inocularlo al hombre al picarle a su vez.
El ciclo del Trypanosoma cruzi se divide en dos fases, la que lleva a cabo dentro del insecto y la que ocurre dentro del hombre, que es cuando se manifiesta la enfermedad de Chagas.
Cuando el insecto adquiere sangre contaminada con Trypanosoma cruzi al picar a un animal o una persona contagiada, el protozoo se multiplica dentro del estómago del insecto y pasa a los intestinos, donde madura y se hace infectivo. Al picar el insecto al hombre contamina con sus heces llenas de estos protozoos la herida de la picadura que le causa y los Trypanosoma cruzi entran al cuerpo del ser humano. Se introducen en las células de la zona de la picadura y allí se van multiplicando hasta hacer que las células que los contienen se rompan, accediendo así a otras células y también al torrente sanguíneo, de manera que se diseminan a otras partes del cuerpo, especialmente células musculares, corazón, hígado, bazo e intestinos. Al circular por la sangre, si un insecto pica a esta persona infectada, puede absorber estos protozoos y vuelve a iniciarse el ciclo.
Otras formas de transmisión menos frecuentes son el contacto con alimentos que contengan el parásito, mordeduras o heridas causadas por animales contaminados con el Trypanosoma cruzi, transfusiones de sangre infectada o bien lo que se conoce como transmisión vertical, de la madre infectada al feto.
Síntomas
La enfermedad de Chagas tiene una evolución en diversas fases, una aguda y una crónica.
En la fase aguda, tras la picadura, se produce una lesión en la zona de la inoculación, un abultamiento cutáneo que se denomina chagoma. Con frecuencia la picadura se produce en la conjuntiva, por lo que suele aparecer conjuntivitis, edema alrededor de los ojos e inflamación de los ganglios de esa región, unos síntomas que se conocen como el signo de Romaña. Esta fase suele durar unos dos meses.
A partir de ahí pueden haber síntomas secundarios a la proliferación de los parásitos en los diferentes tejidos del cuerpo, siendo habitual presentar:
  • fiebre
  • cansancio y falta de apetito
  • aumento del tamaño hepático (hepatomegalia) y del bazo (esplenomegalia)
  • inflamación ganglionar
  • miocarditis
En casos graves de la enfermedad puede darse una meningoencefalitis que suele tener mal pronóstico.
En un 30-40% de los casos que no han recibido tratamiento durante la fase aguda la enfermedad se hace crónica. Pueden pasar años y décadas sin que se manifiesten nuevos síntomas, pero luego se ve que estos pacientes sufren una miocardiopatía por presentar afectación de las paredes cardíacas por el Trypanosoma cruzi, cosa que a la larga conlleva una insuficiencia cardíaca, que cuando se establece suele causar la muerte en pocos años.
Asimismo, aproximadamente un 10% de estos pacientes sufren alteraciones del aparato digestivo, en general dilataciones del esófago o del colon, lo cual altera la absorción de los alimentos, produce reflujo, dolor abdominal y mayor riesgo de perforación intestinal.
Algunos de estos pacientes sufren también afectación del sistema nervioso central, lo cual puede conducir a un estado de demencia progresiva e irreversible.

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