martes, 29 de septiembre de 2015

Toxoplasmosis

¿Qué es?
La toxoplasmosis es la infección por el parásito Toxoplasma gondii. La distribución del parásito es universal, y la toxoplasmosis humana tiene una prevalencia variable según la zona geográfica. En nuestro medio, alrededor de un 20% de la población ha tenido contacto con el parásito.
El ciclo biológico del toxoplasma es complejo. El huésped final es el gato y algunos felinos, mientras que el hombre y otros animales vertebrados (aves, reptiles, mamíferos) son huéspedes intermediarios.
¿Cómo se produce?
Los gatos eliminan el parásito en forma de quistes por las heces, que pueden ser ingeridos por otros animales. El contagio por el toxoplasma suele ser por vía oral de maneras diferentes:
Ingesta de carne contaminada con quistes (carne cruda o poco cocinada)
Ingesta de quistes a través de agua o alimentos contaminados (el agua se contamina por el contacto con las heces de gato)
Otra vía de transmisión es la maternofetal: la infección aguda de una mujer embarazada puede transmitirse al feto a través de la placenta. El riesgo de transmisión aumenta en el último trimestre del embarazo.
También se han descrito casos por transfusión de sangre o derivados contaminados y bien trasplante de órganos contaminados.
Una vez el animal o el hombre se han infectado, el parásito se disemina por todo el cuerpo, pero especialmente por los músculos, el corazón y el cerebro. El toxoplama es un parásito que vive dentro de las células. Cuando el organismo reacciona y crea las respuestas del sistema inmunitario, el parásito forma quistes que pueden quedar en el organismo durante toda la vida del individuo sin producir problemas.
Síntomas
Se distinguen tres situaciones diferentes: toxoplasmosis en personas inmunocompetentes, toxoplasmosis en personas inmunodeprimidas y toxoplasmosis congénita.
En las personas inmunocompententes la infección por toxoplasmosis es asintomática en el 80-90% de los casos, es decir, no produce ningún síntoma. Cuando produce síntomas suele ser fiebre y aumento de los ganglios en el cuello. El sistema inmunitario controla la infección y pueden quedar quistes en los tejidos.
En las personas inmunodeprimidas, con las defensas muy bajas, el parásito se reactiva y entonces da síntomas según los tejidos que haya infectado: en el corazón, el sistema nervioso central, a nivel ocular, etc, con cuadros que pueden ser muy graves.
En la toxoplasmosis congénita, es decir, la adquirida intraútero, el riesgo de infección del feto es bajo al principio del embarazo, pero la gravedad del cuadro es muy superior que cuando la infección se da al final del embarazo. En la mayoría de los casos la infección fetal es leve o asintomática. Los casos graves pueden dar niños con ceguera, estrabismo, epilepsia o retraso psicomotor.

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