¿Qué es?
Los leucocitos o glóbulos blancos son las células que participan en la defensa del organismo. Dentro de los leucocitos encontramos diferentes tipos, como los polimorfonucleares, los linfocitos o los monocitos, cada uno de ellos con una función determinada dentro del sistema inmunitario.
Los leucocitos se originan en la médula ósea, a partir de unas células inmaduras denominada blastos que van diferenciándose hasta crear los diversos tipos de leucocitos. Un de los tipos de leucocitos que se crean son los linfocitos, que son los glóbulos blancos encargados de la respuesta inmunológica mediante anticuerpos ante una infección. Los linfocitos, para poder reconocer a un agente nocivo (bacteria, virus,…), deben entrar en contacto con algún antígeno de dicho agente y crear anticuerpos específicos para poder reconocerlo y activar el sistema inmunitario ante su presencia. Los linfocitos salen de la médula ósea y van a través de la linfa a los ganglios linfáticos, estructuras del sistema inmunológico repartidas en todo el cuerpo que es donde entran en contacto con los antígenos, crean los anticuerpos contra éstos y desde ahí salen a la sangre para combatir la infección. Cuando existe una infección, los ganglios aumentan de tamaño a causa de la proliferación de los linfocitos de su interior.
Cuando por el motivo que sea los linfocitos que se hallan en los ganglios linfáticos se malignizan, es decir, empiezan a proliferar sin control, se altera su estructura y no son sensibles a las señales de muerte celular programada, es decir, la muerte natural de las células que son defectuosas o viejas, crean un tumor en estos ganglios linfáticos, que es lo que se conoce como linfoma. Dentro de los linfomas existe un tipo especial debido a la célula que lo causa y con diferencias clínicas y de pronóstico que le son propias: es el llamado linfoma o enfermedad de Hodgkin. Todo el resto de linfomas que no son de este tipo especial reciben el nombre genérico de linfomas no Hodgkin.
¿Cómo se produce?
Los linfomas no Hodgkin son tumores principalmente de linfocitos tipo B, aunque existe una forma de linfoma de linfocitos tipo T, propia de Japón y el Caribe, muy agresiva y que está relacionada con un tipo de retrovirus.
Son más frecuentes los linfomas no Hodgkin que la enfermedad de Hodgkin, representando los primeros un 2-3% del total de los cánceres.
A diferencia de los linfomas de Hodgkin se han determinado factores de riesgo que pueden estar implicados en la aparición de estos tumores linfáticos, como son:
alteraciones inmunológicas ya existentes
radioterapia o quimioterapia previas
ciertos virus, como el virus de Epstein-Barr o el retrovirus HTLV-I
alteraciones inmunológicas ya existentes
radioterapia o quimioterapia previas
ciertos virus, como el virus de Epstein-Barr o el retrovirus HTLV-I
En varios de los linfomas no Hodgkin se producen mutaciones características en determinados genes, especialmente en aquellos que controlan tanto mecanismos de proliferación celular, es decir, la capacidad de las células para reproducirse, como en genes encargados de mediar la muerte celular programada, el proceso mediante el cual las células agotadas, viejas o enfermas mueren para dejar paso a nuevas células. Al verse alterados estos genes y los mecanismos que controlan, las linfocitos que se hallan en los ganglios empezarán a reproducirse sin control y no estarán sometidos a los procesos de muerte celular programada, dando lugar a los linfomas.
Son varias las clasificaciones que permiten, en función del tipo de células que forman los linfomas, catalogarlos en diferentes tipologías. Las clasificaciones, sean unas u otras, son relevantes porque las diferencias celulares implican diferencias en el grado de agresividad de los tumores y consecuentemente en las opciones de tratamiento y en el pronóstico.
Conviene destacar una tipología de linfoma, el linfoma de Burkitt. Está formado por linfoblastos de tipo B y es el linfoma no Hodgkin más agresivo que existe, pues el tiempo de duplicación celular es aproximadamente de 3 días.
Cabe decir que existe una forma de linfoma gástrico asociado a mucosas que tiene relación con la infección por H. pylori, que causa un gastritis crónica que puede degenerar en un linfoma. Este linfoma puede responder inicialmente al tratamiento antibiótico, pero luego se deberá tratar con quimioterapia. Linfomas similares se pueden ver en otras mucosas, como en el pulmón, el timo, las glándulas salivares, la mama o el tiroides.
Síntomas
La clínica esencial es la presencia de adenopatías, es decir, ganglios linfáticos aumentados de tamaño, sin una causa infecciosa aparente que las justifique. En el 60% de los casos son los ganglios supraclaviculares y cervicales los que se afectan; también se afectan los axilares (54%), los inguinales (40%) y con menor frecuencia los ganglios del mediastino (20%). Son adenopatías indoloras y que en ocasiones pueden fluctuar. A diferencia de los linfomas de Hodgkin, los ganglios retroperitoneales y los mesentéricos pueden verse afectados.
Existen otras diferencias en la clínica de los linfomas no Hodgkin con respecto a los linfomas de Hodgkin, como son:
mayor frecuencia de afectación de la médula ósea
metástasis extralinfáticas
afectación hepática sin necesidad de afectación esplénica
existencia de leucemia asociada
presencia de inmunoglobulinas (anticuerpos) anómalas en sangre
menor frecuencia de síntomas B
mayor frecuencia de afectación de la médula ósea
metástasis extralinfáticas
afectación hepática sin necesidad de afectación esplénica
existencia de leucemia asociada
presencia de inmunoglobulinas (anticuerpos) anómalas en sangre
menor frecuencia de síntomas B
Los tumores que presentan una baja agresividad tienden a comportarse como si fuesen células benignas no cancerosas, motivo por el cual circulan libremente por la linfa y presentan una mayor facilidad para diseminarse. Son tumores que crecen muy lentamente, se reproducen a un ritmo muy bajo, motivo por el cual no responden excesivamente a la quimioterapia, que es más efectiva sobre células que proliferen a un ritmo elevado.
Las células de los linfomas no Hodgkin considerados de alta agresividad se multiplican a una elevada velocidad y tienden a diseminarse por sangre, pudiendo dar metástasis a distancia en otros órganos fácilmente. Si no se trata de evitar su crecimiento mediante quimioterapia rápidamente, el pronóstico de estos linfomas puede ser funesto. Sin embargo, con quimioterapia se logra hasta un 80% de curaciones.
Los linfomas no Hodgkin tanto de alta como los de baja agresividad pueden llegar a comprimir los vasos linfáticos y hacer que por la presión la linfa se extravase a los tejidos circundantes, creando lo que se conoce como linfedema en diferentes localizaciones.
Dentro del linfoma de Burkitt, el de mayor agresividad, existe una variante relacionada con la infección por el virus de Epstein-Barr que se caracteriza por dar tumores extralinfáticos a nivel de la mandíbula, los órganos abdominales y las meninges. Por otra parte, también se ha visto que existe otra forma del linfoma de Burkitt que tiene relación con el VIH.
No hay comentarios:
Publicar un comentario