lunes, 14 de septiembre de 2015

Varices: Insuficiencia venosa

¿Qué son?
Las varices son dilataciones y alargamiento de las venas. Pueden aparecer en cualquier zona del cuerpo pero son especialmente frecuentes en las piernas.
Es uno de los principales signos de lo que se llama síndrome de las piernas cansadas o de insuficiencia venosa crónica. Es un problema frecuente en la población y aparecen más en las mujeres que en los hombres.
¿Cómo se producen?
El sistema circulatorio está constituido por venas y arterias. Las venas son las encargadas de retornar la sangre al corazón. Para facilitar este trabajo tienen unas válvulas en su interior que impiden que la sangre vaya hacia atrás y continúe hacia arriba, hacia el corazón.
La causa de las varices suele ser múltiple, y a menudo en su origen intervienen, por un lado, una debilidad de la pared venosa y una incompetencia de las venas y por otro, causas que conducen a un aumento de la presión venosa.
Cuando por diferentes motivos las válvulas se vuelven incompetentes, el retorno venoso se dificulta y la sangre queda estancada en las venas. Si esta situación persiste en el tiempo las venas aumentan de tamaño y se dilatan apareciendo las conocidas varices.
Su aparición se ve especialmente favorecida por determinados factores como la obesidad, el sedentarismo, el embarazo, la edad (aumenta en personas mayores), profesiones que requieran estar mucho tiempo de pie como dependientes, camareros o peluqueras. Pasar más de 5 horas de pie o más de dos sentados son factores que agravan el problema.
Síntomas
En muchos casos las varices no dan síntomas y constituyen únicamente un problema estético, debido a que aparecen como cordones que sobresalen en la pierna. Otras veces pueden aparecer síntomas antes de que éstas sean claramente visibles.
Los pacientes con varices pueden presentar acumulación de líquido e hinchazón de los tobillos y las piernas, dolor, pesadez y calambres. Las molestias suelen empeorar tras un período de tiempo prolongado sentado o de pie, sin realizar una actividad física, con sensación de quemazón y constante hormigueo en las piernas.
En los casos más evolucionados aparecen úlceras en la piel con picor, cambios de color y de textura y pueden aparecer coágulos por el estancamiento de la sangre en su interior lo que se conoce como trombosis venosa superficial.

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